lunes, 24 de noviembre de 2008

San Manuel Bueno mártir y tres historias más San Manuel Bueno mártir y tres historias más by Miguel de Unamuno

My review

rating: 4 of 5 stars
"Méteme, Padre eterno, en tu pecho, misterioso hogar, dormiré allí, pues vengo deshecho del duro bregar. Sólo le pido a Dios que tenga piedad con el alma de este ateo."

Esta es la inscripción sepulcral de Don Miguel, y que sin duda resume de manera magistral el carácter del protagonista de esta corta novela. Unamuno la escribe en 1930, en plena controversia modernista -como me recordó el profesor Laboa, cuando solo llevaba seis páginas leídas, pero que me sirvió para entender mejor el libro.

Don Manuel es un ilustrado párroco de una humilde aldea zamorana, hoy engullida por el Lago de Sanabria, al que tanta admiración tenía. Sin embargo, le falta un detalle fundamental en un sacerdote, o mejor diría en un cristiano, la falta de fe. No lo comunica al pueblo para no causar un escándalo, y ejerce su profesión de maravilla, de manera que la gente adora su forma de trabajar, e incluso su interpretación los Viernes Santos. Solo se confiesa o sincera con Lázaro, un indiano acaudalado que regresa a su pueblo absolutamente agnóstico o incluso ateo, infectado por el progresismo del Nuevo Mundo. D. Manuel le convertirá a su religión, basada en las buenas obras y en la búsqueda de la salvación ajena, una salvación en la que no cree. Ilustrativo de ese modernismo resultan las palabras de Angelina que casi cierran la obra, para justificar el porqué no hubiese valido de nada que D. Manuel hubiese declarado su agnosticismo: "Habrían creído a sus obras y no a sus palabras, porque las palabras no sirven para apoyar las obras, sino que las obras se bastan. Y para un pueblo como Valverde de Lucerna no hay más confesión que la conducta. Ni sabe el pueblo qué cosa es la fe, ni acaso le importa mucho"

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sábado, 22 de noviembre de 2008

Il Sempione strizza l'occhio al Frejus Il Sempione strizza l'occhio al Frejus by Elio Vittorini

My review

rating: 4 of 5 stars
He descubierto este autor y este libro por casualidad. De hecho, me ha costado una elevada multa por aparcar aparentemente en un vado. A pesar del enfado, creo que ha valido la pena, y además voy a recurrir la multa, que me ha parecido injusta.

Yendo al libro, se trata de una novela costumbrista, ambientada en el Milán de la postguerra. Describe una comida en una familia paupérrima, en la que el protagonista no suelta ni una sola palabra en todo el libro. A la misma asiste un invitado de excepción, otro ser marginado, solo en el mundo.

Impresiona la descripción de los personajes a través de los diálogos. Su fortaleza, su permanencia. Son personajes duros, castigados por la vida, pero tiernos a la vez. Sin duda, respetuosos con lo importante de la vida. Tienen sus debilidades, que no esconden. Nadie finge. Todos saben dónde están, por qué están. Incluso el mudo protagonista.

Somos introducidos magistralmente en el ambiente de la familia. Todos comemos ese pollo imaginario, esa chicoria diaria. Desgraciadamente, no apreciamos nunca la suerte que tenemos al encontrar patatas en nuestra mesa.

Como dice el autor en el epílogo, bien se podría haber titulado "Discurso sobre la muerte" o "De la importancia de vivir".

Interesante también la historia sobre los elefantes. Es una lástima que el autor no tuviese claro cómo concluir la novela. Seguro que lo hubiese hecho de otra forma. Sin perjuicio de ello, entre otras ideas del libro, me quedo con dos: la descripción de la búsqueda de cara ahumada del motivo de su vida, y la de la nobleza de los elefantes. Si se da la posibilidad de una discusión sobre el libro, las podemos comentar.

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lunes, 10 de noviembre de 2008

Diario de un cura rural. (George Bernanos. Ed. Encuentro)

Emocionante.

La impotencia de un hombre humilde ante Dios y la humanidad, aunque esa humanidad sea tan sólo un remoto pueblo del norte de Francia y ese hombre sea un sacerdote de una pequeña parroquia.
La gracia recibida hace de su tarea una obra de proporciones titánicas en manos de un hombre tímido, reservado y enfermo.
A su lado Dios, la Iglesia, representada por la figura sabia e íntegra del cura de Torcy, y la conciencia de su misión. Frente a él, un mundo mezquino, simple y vulgar, lleno del dolor sordo de los hábitos y las rutinas; y la esperanza.Un hombre torturado por su debilidad, pero capaz del heroísmo del amor.
Bernanos hace teología con una comprensión del alma humana más que notable.

Un abrazo

Nacho

domingo, 9 de noviembre de 2008

The Tartar Steppe The Tartar Steppe by Dino Buzzati

My review

rating: 4 of 5 stars
El Desierto de los Tártaros, en cristiano.

Me ha parecido un libro fascinante. De los que merece la pena degustar lentamente, aunque no dejando que pase mucho tiempo entre bocado y bocado, para poder apreciarlo más.

Magnífica narración de Buzzati, sobre la gris vida del teniente Drogo, de la importancia de las decisiones (o la negligencia de tomarlas) en la vida, de las consecuencias que tiene el dejarse llevar sin proponer nada a cambio. Contraponer seguridad a libertad es una opción y de sus consecuencias nos ilustra esta novela. En la Fortaleza consume su existencia, a la espera de un imaginario enemigo que no termina de aparecer. No llega a la misma buscando ese tipo de gloria, pero se deja arrastrar desde el primer día. Progresivamente se va aislando del mundo, a pesar de estar rodeado de seres humanos. Su existencia acaba de manera dramática, y sin embargo, en el último capítulo, en el último minuto, es capaz de sonreír, por primera vez en toda la novela. A pesar de su equivocada vida, fruto de su incapacidad de tomar una o dos decisiones adecuadas, nos deja con la impresión de que al menos una vez, un instante, consiguió ser feliz de verdad. Me gusta toda la novela, pero en especial su último capítulo, el 30.

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lunes, 20 de octubre de 2008

Siria, ¿fue alguna vez cristiana?

Lo fue, durante siglos. y allí dieron por primera vez a los seguidores de Jesús el nombre de cristianos. Esto es bien sabido y muy estudiado. Para nosotros, españoles del montón, resulta menos conocido que, hasta nuestros días, en este país, en Líbano, en Irak, en Egipto han abundado los cristianos. Ahora, cada día menos, pero sigue habiendoun buen número de comunidades.

Rafik Schami, "El lado oscuro del amor", narrativa Salamandra. Barcelona 2008. 827 pp.

"Un fresco épico, una alfombra oriental en la que los hilos de innumerables destinos individuales se entretejen formando un diseño en el que vive el crisol de las estirpes, religiones y culturas de Oriente Próximo", escribe Claudio Magris. Una descripción sorprendente, poliédrica, llena de color, de observación e imaginación, de ternura y de admiración crítica. Los católicos de Siria son los protagonistas, pero incrustados en ellos los musulmanes y unos pocos de otras confesiones. Cómo mantienen aquellos su identidad, incluso en medio de su inmersión secular en la vida musulmana. cómo se mantiene la Iglesia, los obispos y religiosos, a pesar de tener que pagar un permanente peaje. Que capacidad de convivencia, incluso en medio de furiosos ataque de odio y de incomprensión. Que capacidad la de Francia de mantener su protección a una Iglesia y a un pueblo católico incluso cuando proclamaba con orgullo su laicismo: Nobleza obliga!
Preciosa novela dividida en 300 tablas de un colorido deslumbrante. Una presentación antropológica de costumbres y religiosidad que se han mantenido durante siglos. Y ,cual columna vertical dominante, punto de convergencia de mil otras historia menores, una historia de amor sobrecogedora, capaz de superar todas las dificultades posibles levantadas por una sociedad tan compleja. No se cuánto de historia minuciosa subsiste en tastas páginas, pero no importa, creo que el conjunto refleja mito, sueños, historia con mayúscula y mil historias pequeñas de un mundo que, desgraciadamente, parece ya evanescente

Siria, ¿fue alguna vez cristiana?

La atracción de Oriente


  Amin Maalouf, "Samarcanda", Alianza Editorial. Madrid 2008

El desconocimiento de la gran mayoría de los europeos por la historia y las costumbres de Oriente es enorme, ese oriente que ya resultaba mágico cuando era cristiano, pre y bizantino; ese Oriente musulmán, pero inmensamente plural: árabe, persa, turco y de otras pequeñas étnias. Musulmán, pero divididó en fuertes y violentamente opuestas ramas: chiitas, sunitas, ismaelitas.... Todos impregnados de un inimitable sensualismo que siempre ha suscitado recelo y envidia en occidente. Partiendo de la largamente mitificada Samarcanda y de un no menos mítico poeta-científico y de su manuscrito secularmente perseguido y admirado, Maalof escribe una obra muy fácil de leer, estructurada en dos partes bien distintas. En la primera describe las andanzas del poeta persa Omar Yayyám en ciudades y regímenes políticós espléndidamente descritos en su belleza, sus intrigas, su crueldad, sus formas de vida. Es un estilo de vida gozoso y sensual, y, sin embargo, aparentemente compatible con el Corán, a pesar de nunca faltaron fundamentalistas que, como siempre, atraían a los pobres de cuerpo o de espíritu. En la segunda parte, co un talante distinto, más histórico y menos atractivo, nos encontramos en el siglo XX, en un Oriente mucho más debíl, en manos de las potencias occidentales, ávidamente dispuestas a chupar el potencial económico de Persia y de cuanto quedaba del imperio otomano, aun costa de mantenerlos en un régimen de opresión. Se trata de una historia real y bien conocida que, ciertamente, no deja en buen lugar a los paíese imperialistas, empezando por Rusia, aunque, habitualmente, no se le encuadre en el grupo. La primera parte , en sus rasgos fundamentales no es estrictamente histórica, pero te adentras en la narración en cuerpo y alma. La segunda, por el contrario, es fundamentalmente histórica, pero instintivamente te quedas al margen. No creo que se trata de la mala conciencia- nuestro grado de vasos cmunicantes no llega a tanto. Sin embargo, con mis límitaciones en el tema, creo poder afirmar que logra describir igualmente bien el ansia, la angustia, la búsqueda denuevas vias, vividas por aquellos pueblos, quienes sin grandes líderes sucumbieron ante los potentes autóctonos y ante los rapaces europeos. Maalouf integra su cultura árabe con la francesa y llega a subyugar en muchas de sus páginas. Mientras tanto, el pueblo español desconocía la existencia de Oriente. No porque rechazase el imperialismo entonces dominante sino porque tampoco conocía Occidente.