jueves, 5 de junio de 2008

Una historia de amor y de oscuridad

Se trata de los recuerdos infantiles y juveniles de Amos Oz. tengo que decir que me ha fascinado su lectura, a pesar de que en algún momento me costaba seguir leyendo. El viaje a Palestina me ha hecho recordar algunos pasajes y reflexionar sobre algunos hechos. En los ocho días que hemos pasado en esas tierras hemos experimentado una situación desconcertante. No daba la impresión de vivir en un Estado unitario sino en espacios habitados por pueblos distintos sin relaciones entre sí, aunque convivieran de hecho. Amos Oz habla a menudo de sus antepasados cercanos, que llegaron de Odessa, Lituania, Polonia o Alemania. No todos llegaron voluntariamente ni estimaban una tierra que consideraban retrasada y poco interesante para vivir. Son personajes de toda condición, pero hace hincapié en los bien formados, en los intelectuales, en los especializados en la historia antigua o en filología hebrea, aunque muchos de ellos continuaran hablando su lengua de origen.
Me llamó profundamente la atención una afirmación suya: a primeros del siglo XX los únicos que se sentían verdaderamente europeos eran los judios. Que paradoja más sugerente! No eran nacionalistas y por ello su cultura y la historia compartida les llevaba a considerarse europeos. Tal vez el profundo y mezquino nacionalismo europeo de esa época les agudizó su rechazo de los judios.
Por otra parte, las relaciones con los árabes eran instintivamente conflictivas: no se conocían pero desconfiaban profundamente unos de otros. Estaba en juego el hogar de cada uno.
Las descripciones de personas y situaciones son siempre sugerentes. Aparece con naturalidad las diversas perspectivas de los judios y, a menudo, su falta de fe, aunque son conscientes de que no son nada sin la Biblia.
El libro describe y subraya algo elemental pero, a menudo, no pensado, la historia de personas que pertenecían a culturas diversas, que amaban las costumbres y el "humus" de esas tierras, pero que fueron obligados a no ser de ninguna parte.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Sándor Marai, "El último encuentro". Barcelona 2007.




Comentario de Juan Mari


Se trata de un libro antiguo, repescado del olvido y con un sorprendente éxito en España. De hecho, en los últimos ocho años han salido 35 ediciones. En el fondo, una vez más, Marai recrea costumbres, situaciones, conflictos del imperio austrohúngaro, aunque el escenario en el que se desenvuelve el drama se reduce a un castillo y su entorno. Su estilo atrae, su lenguaje es preciso, a veces, brillante, aunque sus larguísimos monólogos pueden idificultar una lectura continua. El conjunto desconcierta, porque me queda la duda de si ofrece una caso de amistad implacable o de traición egoista y ramplona.Los rasgos que señala sobre la amistad son los que configuran una amistad verdadera. Recuerdo algunas de estas frases: "La gente no desea nada con más fervor que una amistad desinteresada. La desea con fervor, aunque sin esperanza"; "A veces pienso que la amistad es la relación más intensa dela vida...la relación más estable que puede haber entre los seres humanos", "No hay nada en el mundo que pueda compensar una amistad". Sin embargo, a lo largo de las páginas, encontramos que la relación entre los dos jóvenes no respondía a este ideal. Hablaban mucho, interminablemente, pero, ¿de qué?. A la postre, guardaban tantos secretos cada uno,tantos espacios de su intimidad, que, de hecho, no compartían su vida. y, apàrentemente, no se querían¿Puede darse amistad sin ese encuentro sin tapujos, sin velos, en el cual uno sea el "alter ego" del otro? A veces he pensado que el autor considera que la amistad es un don que una vez logrado nada ni nadie puede romperla porque, no depende de los sentimientos ni de las actuaciones de cada uno: "¿Qué valor tiene una amistad si solo amamos en la otra persona sus virtudes, su fidelidad, su firmeza"? No se que fuerza tiene ese "solo", pero, ¿se puede amar a una persona sin cualidades? Solo conozco a Dios, que ama a sus hijos prescindiendo de su respuesta.De hecho, al final de la novela uno duda si la espera de los 41 años es la espera de quien ama y quiere saber por qué o es la constancia de quien, traicionado, no comprende por qué. En cualquier caso, vale la pena leerlo. Pero, si yo lo escribiera no me contentaría con una descripción abstracta de la amistad.

sábado, 3 de mayo de 2008

La Leyenda del Santo Bebedor, por Joseph Roth. Ed Anagrama, 92 páginas


Leo este libro esperando a despegar camino de Lisboa. Me lo he regalado el día de San Jorge, y sirve para volver a la novela después de meses interesado por la Historia y biografía novelada.

Al parecer el autor refleja en esta novela su visión de si mismo, a modo de autobiografía parcial, y que es publicada una vez ha muerto. Es el grito de un hombre atrapado por el vino, por el dolor. Nunca ha tenido suerte. En el declive de su vida la diosa fortuna le da una oportunidad. Como todos, su primera intención es devolver el dinero que se le da. Pero de camino a cumplir con su promesa la vida le va poniendo obstáculos, en forma de cotidianidades, que minan su voluntad e imposibilitan la tarea. Por primera vez, ve que la vida no le trata mal, pero es incapaz de apartarse de sus hábitos. El protagonista fracasa en su intento, es el fracaso de una vida en la que a pesar de conocer cual era el camino, a pesar de las múltiples oportunidades que se ofrecen, nos ofuscamos poniendo "el placer antes de la devoción".

Mención especial me parece el prólogo de Carlos Barral, un cántico al tipo de vida que lleva el protagonista, ofreciéndonos, sin embargo, el reverso de la moneda.

martes, 26 de febrero de 2008

No serán del Canon pero... sí son del Canon

Hace unos años hicimos una simpática lista de libros canónicos para conjurarnos a leer al menos algunos de éllos, al menos de vez en cuando.


No os adjunto la lista en cuestión, o la versión que de ella tengo (no descarto que haya más versiones, sin duda apócrifas), porque no se cómo adjuntar archivos. Pero bueno, báscamente hay un montón de libros clásicos de literatura tanto española como hispanoamericana y del resto del mundo.


Pues bien, la idea de este mensaje es dilucidar un libro del canon a leer en los siguientes meses. Os adjunto una breve lista de posibilidades, para que me deis vuestros comentarios.

Euripides:Medea ó Las Bacantes
Julio Cesar: La guerra de las Galias
Séneca: Cartas a Lucilio
Las mil y una noches (algunas)
Montaigne: Escritos (algunos)
Lewis Carroll: Alicia en el país de las maravillas

Esto en cuanto a las extranjeras. Luego pongo las otras, que se me hace tarde.

La tradición es que tars leerlos quedemos un día para cenar y comentarlos (es una tradición todavía jóven, con ningún soceso hasta la fecha).

sábado, 23 de febrero de 2008

Carta de una desconocida, por Stephan Zweig

Dicho y hecho, de una tacada me he leído este delicioso ejercicio de Zweig, recomendado por mi amigo Inaaaacio. En 66 páginas el autor nos describe el amor ciego de una mujer por un hombre, basado en el más insignificante de los pretextos. No queda claro por qué le ama, solo que su amor es lo único que da sentido a su existencia. A pesar de la belleza de la descripción, de la dureza de la situación, de la generosidad sin límites que demuestra, de la certeza de que no es correspondido, de la esperanza que se apaga que lo acompaña, la obstinación de ese amor lo hace enfermizo, temporal, insignificante. El autor enfrenta un personaje lleno de amor con uno carente del mismo, al menos de manera activa. El problema es que la confluencia de los mismos le resta toda coherencia y credibilidad a la historia.
En resumen, me ha gustado la forma de describir el amor de la desconocida, pero se me hace difícil de aceptar la figura del escritor por el que se pirraba...

miércoles, 20 de febrero de 2008

Derramar la sangre?

En la misa de esta mañana hemos leído la pregunta de Jesús a los díscípulos ambiciosos: ¿Estais dispuestos a beber la sangre que yo he de beber?
Me preguntaba en mi paseo posterior´qué significa esta pregunta en esta cuaresma nuestra. Todos trabajamos bastante y dedicamos tiempo a nuestras obligaciones personales y a nuestros caprichos,también, personales. Lo demás ¿es pura añadidura?
Por adultos que seamos no siempre somos tan maduros en el ámbito personal y menos en el espiritual. Da la impresión de que damos a Dios las sobras, sin darnos cuenta de que forma parte de nuestra maner de ser, de nuestro estar en esta sociedad.
No nos olvidemos de lo que hemos comentado en alguna ocasión: conseguir que la eucaristía sea un momento capital en nuestra vida significa contar con un punto de referencia que da sentido y alimenta.
Todo es según el color del cristal con que se mira. Cristo dice que através de él todo adquiere un nuevo sentido.
Juan Mari

sábado, 2 de febrero de 2008

"Ahora o Nunca"


Perdón de nuevo por utilizar este excelso blog literario para comentar una película. Ayer fui a ver con Susana y Alf jr esta película protagonizada, de manera extraordinaria, por Jack Nicholson y Morgan Freeman. Me gusta más el título en inglés "The Bucket List", resume mejor el contenido de la película. Dos caracteres opuestos se encuntran en la habitación de un hospital, donde se les recuerda la finitud de la vida terrena y, en su caso, la proximidad de su muerte. Su reacción ante la misma es tratar de realizar los deseos de toda una vida en ese corto espacio de tiempo, confeccionando una lista de los mismos. Son dos caracteres distintos, opuestos. Dos historias vitales completamente diferentes. Dos aproximaciones a la trascendencia unidas por un destino común y por una forma similar de afrontar la muerte. Deliciosos diálogos, situaciones cómicas, elegante tratamiento de un espinoso tema. Muy recomendable.